Aquí y ahora.
Solo me pregunto:¿alguien le importa realmente lo que suceda con la industria musical? Creo que no, pero por otro lado pienso en las revistas musicales, los críticos (Ja!), programas de radio, productores, prestamistas, abogados…Creo que en realidad la caída de la industria solo afecta a los grandes y cuando digo grandes me refiero a grandes en ventas.
Ellos, mas que nadie, tienen el pan asegurado, puede que la piratería acabe con sus ingresos por ventas y con toda la vieja estructura que sustentaba su carrera, pero a la hora de hacer conciertos tienen sendas giras aseguradas y los bolsillos llenos de tantas entradas vendidas.
Inmediatamente lo que puede cambiar es el acoso inconsciente en el que se ve acorralado el consumidor, eso de gastar grandes cantidades de dinero en promoción, afiches, singles sonando en radio sin parar, miles de artículos en revistas, ya no será rentable ante la caída de las ventas, hoy día a la hora de publicar un disco el escándalo es la vía mas rápida y barata (en todos los sentidos) de promocionar un nuevo lanzamiento.
Pero todo esto, para ser sincero, importa poco o casi nada mientras sigan saliendo a la palestra grupos que dan muerte al formato físico, autogestionan con los recursos asequibles y publican gratuitamente su trabajo para luego salir a la calle a tocar y defender su obra, como debió ser desde el principio.
Falta organización y concentración ( de contenido) pero lo esencial ya esta allí. De todas partes del mundo saltan grupos y cuelgan sus trabajos para ser descargados, maquetas, singles, conciertos, etc se distribuye en el acto. Esto ya no es una novedad, lo que falta es que el consumidor no espere que le quiten la pereza y lo ataquen para que salga a consumir, aunque siempre habrá que guiarle para que pueda encontrar fácilmente el contenido que cree busca.
foto:fotógrafojaime
Para un creador real, no me refiero a los que se mueven según los dictámenes del mercado y sus modas, lo mas liberador es pensar que su trabajo no depende de ningún contrato o viene respaldado por unos cuantos adinerados que quieren ver rápidamente como su inversión se multiplica, cuando todo esto desaparece se encuentra solo y sin presiones para crear. Su obra será respetado desde el inicio hasta su publicación, sin distorsiones y el único inconveniente sera llegar al mayor numero de escuchas tanto como se desee y la accesibilidad de su obra lo permita.
El que quiera apuntarse a la mutación de la industria a manera de nuevos soportes (móviles, móviles y móviles) seguirá jugando en la misma liga pero ya no en una abismal desigualdad como sucedía antes, si es que los conciertos, el hábitat común de los músicos, no es invadido y privatizado por aquellos que algún día dominaron la industria y nos vendieron nuestros antiguos himnos generacionales.